Que lejanos se veían los tiempos que vivimos hoy en día, cuando uno era pequeño y le preguntaban y tu que serás de mayor, y contestaba lo primero que se le venia a la mente no se sabe muy bien por que. Los años iban pasando y uno esperaba que el momento de tomar decisiones, de crecer, de estudiar mas en serio, etc, llegase cuanto mas tarde mejor, al menos ese era mi caso, todo lo veía muy lejano, buf la universidad pensaba, deja deja, ya tendré tiempo para pensar en eso.
Y llegó el bachillerato, con más pena que gloria y cuando uno no tiene un plan B, y no ve recompensados sus esfuerzos, aunque sea en una recuperación en septiembre, piensa si realmente vale uno para esto, y realmente no es esa la cuestión. Todos valemos para estudiar, como decían algunos profesores, aquí nadie es tonto, somos mas o menos vagos, pero tonto no es nadie. Uno tiene que saber coger una dinámica y trabajar el cerebro y currárselo todo siempre mucho. No valen excusas... Y esto viene a cuento de que, pasados unos años no me arrepiento de haber dejado de estudiar, por que he vivido momentos y he conocido personas que quizá habiendo seguido estudiando no conocería o no habría pasado por ello, pero ahora que vuelvo a enfrentarme a una prueba, un examen, aparecen de nuevo esas dudas de si lo aprobaré o si no, si una vez aprobado sacaré adelante el grado superior o no, esas dudas que existían en mi cuando tenia 15 años o antes incluso y veía todo tan lejano.
Y esta vez tampoco hay plan B en lo que a estudios se refiere, pero al menos si lo hay en trabajo después de alguna que otra experiencia y saber que siguen contando contigo en algún sitio.
¿Aprobaré?, ¿supenderé?, ¿me volveré a desmotivar como hace unos años si no consigo mi objetivo?, infinidad de preguntas y solo el tiempo lo dirá, el tiempo que cuanto menos haces y menos haces por hacer mas deprisa pasa y menos cuenta nos damos...
