Son tantos pensamientos, tantos ratos libres, siento algo dentro de mi, como si fuera a estallar, como si necesitara desahogarme, pegar un grito, liberarme. Quizás es esta época en la que me encuentro, esta vida más tranquila, un poco atípica para cualquiera de mi edad supongo (aunque nunca se puede generalizar), más antisocial...
Se pone uno a pensar a veces en la complejidad de la mente, del cerebro humano, y las conductas que uno adopta ante la vida, las decisiones que toma o las costumbres que coge, hace o deja de hacer. Sin ir mas lejos echando la vista hacia atrás durante este año, me hallaba en un momento de vivir la vida de no preocuparse por nada, salir todo lo que pudiese, no depender de nadie, pero a la vez conocer gente nueva, hacer vida social todo lo que pudiese y en definitiva no estar casi en casa. Ahora, unos meses después como si del día y la noche se tratase, se ve uno sin motivaciones, con un animo impasible, quizás en algún momento cansado de la monotonía, pero al final, extrañamente sin salir de ella.
Supongo que ha sido un poco la tónica de mi vida, una época mas efusiva, más alegre, muy venido arriba, quizás demasiado a veces, eso si, sin hacer daño a nadie tampoco y sin dejar mis principios atrás y siendo siempre lo más sincero y lo más honesto posible y otra, más tranquilo, más apartado de la vida social, de lo cotidiano y de esa costumbre de mantener el contacto con la gente habitual, amigos o no (ese tema daría para otra entrada del blog), pero parece que cuando uno se ausenta un tiempo, aunque de pocos días se trate, de repente nadie cae en la cuenta de esa ausencia y al final realmente solo se acuerdan de ti los amigos de toda la vida o la gente a la que realmente importas.
Uno se siente sin saber que hacer, seguir como si no pasara nada, volver a lo de siempre, pero ni los ánimos son los de otras épocas, ni las circunstancias son las mismas y al final el tiempo va pasando y corre en tu contra. De repente un día, como algo así esporádico, intentas volver a esos tiempos, para ver también la reacción de la gente, y parece por un momento que todo se había quedado como en una especie de pausa y vuelves a coger esas riendas, pero nada mas lejos de la realidad, al día siguiente te das cuenta otra vez de que lo quieras o no, vivimos en esa vorágine de que si desapareces por poco tiempo o mucho, igual da, has perdido el hilo de las cosas y ya nada es lo mismo, cada uno vive a su ritmo y no le importa lo que suceda a su alrededor cuando él no está.
Al final te das cuenta de que tanto darle vueltas a todo o ponerse nostálgico da igual, todo va a seguir igual, y aunque a veces no te corresponda o no sea tuya la culpa de algunas circunstancias del momento en el que vives, no directamente al menos, tienes que "tragar" con lo que hay. Todo al final sigue siendo igual, si solo uno mismo es el que reflexiona un poco más o se para a pensar en ciertos aspectos de la vida, en los que los demás no malgastan ni una milésima de segundo de su tiempo, o no es el único, pero los demás aunque se lo planteen internamente lo dejan estar.
Y mientras el tiempo pasa, vuelve uno a sus orígenes, por así decirlo, en mantener la mente lo más ocupada posible, leyendo, aprendiendo aun a tocar la guitarra, escuchando música, la radio y todo lo que se pueda hacer sin caer en el aburrimiento y la monotonía.
