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martes, 30 de julio de 2013

Reflexiones de la actualidad

Por una vez creo que entro a este blog para no escribir sobre algo personal, quizás por que este primer mes de verano ha transcurrido entre días de ocio y deporte y uno no tiene tiempo para darle vueltas en la cabeza a según que cosas. El caso es que tras el accidente de tren ocurrido en Santiago el día 24 de este mes que acaba ya a uno se le pasan muchas cosas por la cabeza, para empezar la insensibilidad de algunos medios de comunicación (en especial las televisiones), que ojo, en el mismo momento del citado accidente no hicieron la cobertura esperada para una noticia así, pero el ver según que escenas como las de cadáveres tapados en la vía del tren, luego buscando como carroñeros el testimonio de gente que está en esa incertidumbre de no saber si sus familiares están en la lista de heridos o en la de fallecidos...o incluso entrevistas a menores preguntándoles en directo si temían por su vida estando dentro del vagón accidentado. Hay que tener rigor informativo y saber comprender los momentos de sufrimiento que pasan las personas que tienen a alguien en peligro de perder la vida o que ya la han perdido.

Pero capitulo a parte merece como siempre el ensañamiento y la forma amarillista de hacer periodismo, por ejemplo, a la hora de buscar culpables. Desde el minuto cero, la gran mayoría, por no decir todos los medios, nos iban "informando" y echando la máxima mierda posible, hablando mal y pronto, sobre el maquinista, que era obvio que había tenido que cometer algún fallo, ya fuera despiste o llamémoslo como queramos, pero conforme han ido pasando las horas y los días hemos sabido cosas como que el máximo sistema de seguridad implantado en vías de tren como en las de esa curva ya fatídica de Santiago, estaban implantados pero no en funcionamiento, que en esos momentos no existía ninguna forma de que se frenara el tren automáticamente, solo existían balizas de aviso para el maquinista, que a la vez que recibía la llamada de RENFE para indicarle el final de la ruta, consultaba su plano de papel y todo esto mientas iba a 200 km/h...

Pero desde los diferentes estamentos, ya sean partidos políticos con responsabilidad de gobierno, empresas como RENFE o ADIF, algunos medios, etc, es mejor echar balones fuera o no mojarse ni asumir responsabilidades, en vez de haber buscado soluciones o haberse gastado el dinero en su día en mejorar tramos como ese de Santiago que no disponían de la seguridad adecuada a circunstancias como pasar de una velocidad de 190 a 80 km/h.

Mientras tanto el número de víctimas ya llega a 79, además de los accidentados o gente que aun esta en estado grave en hospitales, son familias rotas, gente que se habrá visto afectada psicológica y/o físicamente por ese accidente de forma directa o indirectamente y eso si, como siempre mención especial y en el recuerdo habrá que tener siempre a personas como las que se acercaban a ayudar, empezando por los vecinos más próximos a la zona, profesionales como policías, bomberos, personal sanitario, que incluso fue a Galicia a ayudar estando en el paro (que aprendan algunos políticos) y en definitiva gente que sin dudarlo al instante se prestó a colaborar de diferentes formas.

Cosas como estas no pueden quedar en el olvido, se tiene que saber y exigir la verdad y que todos, caiga quien caiga, asuman responsabilidades.