Powered By Blogger

miércoles, 23 de julio de 2025

Un antes y un después


Hace 4 meses, cuando conocí a la persona sobre la que escribí la entrada anterior, nunca tuve la sensación de que terminaría todo de manera tan abrupta. Han sido 4 meses de conversaciones profundas, de supuestas confesiones emocionales por su parte y reales por la mía. Hemos mantenido contacto diario, hecho videollamadas, nos hemos contado absolutamente todo. La progresión parecía indicar que pronto iba a llegar el momento de vernos en persona, algo parecido a como cuando chico y chica se conocían hace décadas y se escribían por carta pero todavía mantenían cierta intriga hasta que llegase el momento de conocerse.

Y es que ya no solo se trata de la profunda decepción que uno puede llegar a sentir, del daño que le pueden causar o de la desconfianza y el bajón de autoestima que puede suponer a corto, medio y largo plazo. Lo que más fastidia son las horas invertidas, el tiempo utilizado por y para una persona, que parece ser alguien que finalmente resulta no ser. 

En el pasado me habría llenado de odio, rencor y habría tomado alguna decisión estúpida a modo de "venganza" o quizás simplemente habría tragado el amargor de esta horrible sensación de que alguien cierre una etapa contigo de esta forma tan brusca. No dejan de ser situaciones que ya he vivido en el pasado pero nunca me habían tenido en vilo durante 4 meses sin conocernos en persona, asegurándome que llegaría el día y transmitiéndome esa confianza y seguridad de que eso iba a ocurrir.

Uno trata de hallar respuestas, de atar cabos sueltos donde parecía que no los había y ni con la explicación final de esa persona a modo de dar por finalizado el contacto, acaba uno de entender las cosas. A veces en la vida nos suceden experiencias de este tipo, cosas que se nos enquistan si no sabemos superarlas y aprender de ellas o que nos sirven de experiencia para no volver a repetir errores y "andarse con ojo" antes de dar tu confianza a alguien y de abrirse en todos los sentidos a una persona.

No tengo que decir su nombre, porque de hecho apareció en la entrada anterior y de verdad que mis palabras el lunes habrían sido más críticas hacia ella, pero cuando tienes cierta edad y ya tienes cierto poso en ti, valoras y recapacitas mucho más las cosas que dices y el como las afrontas.

Esta experiencia si de algo me ha servido (por verle el lado positivo) es para darme cuenta de que por mucho mal que me hayan hecho o por malas experiencias que haya vivido en el pasado, no puedo encerrarme en mi mismo, ocultar mis emociones a todo el mundo por igual y tengo que saber sacar mi yo más real y leal a mi mismo. Que tengo una parte divertida, de cachondeo y extrovertida pero que eso no quita para que la gente sepa y aprenda a valorar mis emociones y mis sentimientos (que los tengo aunque algunas personas piensen que no) y que me prometo a mí mismo, que jamás volveré a utilizar una plataforma de internet para tratar de conocer gente nueva. Han sido diez años de conocer a personas muy diversas pero de las cuales solo he podido verme en persona con tres y mantener contacto de ciento a viento con otras tres. El porcentaje después de una década no sale a cuenta. Las personas que deba conocer o con las que tenga que surgir algo, si es que se da el caso, lo harán de manera natural, en persona o a través de otra gente que me la presente. 

Cierro aqui una etapa de diez años de intentos reales por mi parte de ver lo bueno que hay en cada persona que he conocido, de intentar algún tipo de relación, bien sea de amistad, de algo casual o incluso llegar a plantear algo más estable. De aquí en adelante se ha terminado intentar ligar y hacer amistades por internet.       

jueves, 20 de marzo de 2025

Personas que nos devuelven la ilusión y alumbran luz a nuestro camino

En ocasiones en la vida damos con personas que despiertan las cosas más bonitas que tenemos en nuestro interior. Están sepultadas por las malas experiencias vividas en el pasado, vamos sanando esas heridas con los años, pero siempre necesitamos alguien o algo que nos haga poderlas curar del todo. A veces eso se da en forma de aparición (como si de un inspiración divina se tratase) de personas que arrojan luz a nuestro camino. No importa la edad, el momento o el pasado de cada persona. Importa disfrutar el presente y vivirlo con pasión, sinceridad, autenticidad, cariño...

A lo largo de estos años he dado con mujeres que me han podido hacer feliz de manera temporal o momentánea, he hecho amigas de verdad, he tenido ligues demasiado fugaces y siempre he sentido ese anhelo de conectar de verdad con la persona. Sentir realmente que esa persona te escucha, te respeta, siente admiración incluso hacia ti y que te demuestra su cariño casi con cada acción que tiene contigo. Pero obviamente todo esto y más, es bidireccional. Cuando dos personas se complementan, intuyen cosas del que tienen al otro lado y tienen esa sensación de conocerse de toda la vida, como si algo les hubiese puesto a ambos en el mismo camino para que lo recorran juntos. Da igual por cuanto tiempo o si eso se terminará en el futuro, el momento se vive en el presente  y no ha de hacerse ninguno de los dos preguntas ni vivir esa ansiedad del <<¿Qué será de nosotros?>>. Hay que dejarse llevar, ganándose eso si la confianza del otro, siendo pacientes, mostrarse sin trampa ni cartón y dando a conocer a la otra persona todos nuestros rinconcitos poco a poco.
 

Yo hace años que no vivía este tipo de sensaciones. Cuando te das cuenta de que has dado con esa persona con la que merece la pena aprovechar cada segundo de conversación, que ambos os retroalimentáis, porque lo que no tiene uno lo tiene el otro, que ambos aprendéis de cada cosa que aporta el otro y no solo eso, si no que la otra persona despierta cosas en ti que creías que nadie iba a volver a sacar. Por todo esto y por cosas indescriptibles que no se pueden a veces plasmar de manera literal o textual, uno vuelve a sentir la ilusión, la emoción. Uno se siente con ganas de volver a abrir su interior a alguien y de demostrarle al mundo que si que tiene esa parte emocional, sentimental o llámese como se quiera.  

Y es que hay personas que no necesitan estar durante mucho tiempo en nuestra vida para convertirse en alguien especial. No hace falta conocer a alguien hace años o no compartir generación, ni haber nacido en la misma década o siglo, la conexión se puede dar desde el primer momento en que todo empieza a fluir. No se si con esta entrada del blog habré hecho justicia a todo lo que esta persona me ha dado durante estos dias, lo que si se es que ella ahora mismo es la persona que me inspira, que me provoca esa paz por dentro, ilumina mis pensamientos a lo largo del día y me da las muestras más grandes de cariño y de entendimiento que me ha dado nadie en muchos años (sin contar a mi madre, por supuesto).

Por esto, escuchar mis extensos audios y además contestar a todos ellos comprendiendo la ilusión que me hace contar a mi las cosas que me interesan y por abrirse conmigo cuando no tenia porque haberlo hecho sin conocerme de nada. Sigue así, no cambies nunca y que suerte es haberte podido conocer y compartir estos ratitos a través de mensajería instantánea. Espero poder tener pronto estas mismas conversaciones, vivir momentos y experiencias en persona. 


Que suerte tengo de haberte encontrado en mi camino, Alba.