Hace 4 meses, cuando conocí a la persona sobre la que escribí la entrada anterior, nunca tuve la sensación de que terminaría todo de manera tan abrupta. Han sido 4 meses de conversaciones profundas, de supuestas confesiones emocionales por su parte y reales por la mía. Hemos mantenido contacto diario, hecho videollamadas, nos hemos contado absolutamente todo. La progresión parecía indicar que pronto iba a llegar el momento de vernos en persona, algo parecido a como cuando chico y chica se conocían hace décadas y se escribían por carta pero todavía mantenían cierta intriga hasta que llegase el momento de conocerse.
Y es que ya no solo se trata de la profunda decepción que uno puede llegar a sentir, del daño que le pueden causar o de la desconfianza y el bajón de autoestima que puede suponer a corto, medio y largo plazo. Lo que más fastidia son las horas invertidas, el tiempo utilizado por y para una persona, que parece ser alguien que finalmente resulta no ser.
En el pasado me habría llenado de odio, rencor y habría tomado alguna decisión estúpida a modo de "venganza" o quizás simplemente habría tragado el amargor de esta horrible sensación de que alguien cierre una etapa contigo de esta forma tan brusca. No dejan de ser situaciones que ya he vivido en el pasado pero nunca me habían tenido en vilo durante 4 meses sin conocernos en persona, asegurándome que llegaría el día y transmitiéndome esa confianza y seguridad de que eso iba a ocurrir.
Uno trata de hallar respuestas, de atar cabos sueltos donde parecía que no los había y ni con la explicación final de esa persona a modo de dar por finalizado el contacto, acaba uno de entender las cosas. A veces en la vida nos suceden experiencias de este tipo, cosas que se nos enquistan si no sabemos superarlas y aprender de ellas o que nos sirven de experiencia para no volver a repetir errores y "andarse con ojo" antes de dar tu confianza a alguien y de abrirse en todos los sentidos a una persona.
No tengo que decir su nombre, porque de hecho apareció en la entrada anterior y de verdad que mis palabras el lunes habrían sido más críticas hacia ella, pero cuando tienes cierta edad y ya tienes cierto poso en ti, valoras y recapacitas mucho más las cosas que dices y el como las afrontas.
Esta experiencia si de algo me ha servido (por verle el lado positivo) es para darme cuenta de que por mucho mal que me hayan hecho o por malas experiencias que haya vivido en el pasado, no puedo encerrarme en mi mismo, ocultar mis emociones a todo el mundo por igual y tengo que saber sacar mi yo más real y leal a mi mismo. Que tengo una parte divertida, de cachondeo y extrovertida pero que eso no quita para que la gente sepa y aprenda a valorar mis emociones y mis sentimientos (que los tengo aunque algunas personas piensen que no) y que me prometo a mí mismo, que jamás volveré a utilizar una plataforma de internet para tratar de conocer gente nueva. Han sido diez años de conocer a personas muy diversas pero de las cuales solo he podido verme en persona con tres y mantener contacto de ciento a viento con otras tres. El porcentaje después de una década no sale a cuenta. Las personas que deba conocer o con las que tenga que surgir algo, si es que se da el caso, lo harán de manera natural, en persona o a través de otra gente que me la presente.
Cierro aqui una etapa de diez años de intentos reales por mi parte de ver lo bueno que hay en cada persona que he conocido, de intentar algún tipo de relación, bien sea de amistad, de algo casual o incluso llegar a plantear algo más estable. De aquí en adelante se ha terminado intentar ligar y hacer amistades por internet.

No hay comentarios:
Publicar un comentario