Powered By Blogger

martes, 5 de octubre de 2021

El pensamiento

 ¿Qué es madurar? Cuantas veces nos habremos hecho esa pregunta a lo largo de nuestra vida. ¿Qué es lo que debo mostrar? ¿Cómo avanzo más como persona? ¿Me guardo lo que pienso para mi? Si oculto realmente lo que soy pero me sirve para que no me dañen emocionalmente, ¿hasta que punto es eso positivo?

Esta y muchas otras preguntas viven en mi en los momentos de mayor soledad o más complicados de superar en la pura rutina diaria bien sea laboral, familiar o social. En la vida uno a veces no sabe que camino elegir, siempre estás en constante prueba. ¿En que me habré equivocado? ¿Será esto lo socialmente aceptado? ¿Seré señalado por mi opinión política?

A veces por mucho que uno se ponga en la piel de los demás y aprenda a no romper la armonía con tal de no dañar al grupo, también tienes que pensar en ti mismo y ahí está la clave, encontrar el equilibrio para no caer en el pensamiento del "todo es culpa de la sociedad" pero tampoco en el "debo ser yo el que lo hace mal". Hay quien tiene la suerte de encontrar a las amistades que le entienden o que hacen por comprenderle, por intentar ponerse en su lugar. Pero hasta que punto influye la empatía en las relaciones sociales si lo que nos une hoy en día (bajo mi punto de vista) no es tanto el pensamiento, la conversación fluida, etc., si no la diversión o el entretenimiento. En lenguaje coloquial vendría a ser el clásico: "no te rayes". Pero sigo pensando que la reflexión, el señalar los problemas para intentar cambiar las cosas a mejor, transformar para hacer avanzar la sociedad, significarse politicamente, etc., no está reñido con disfrutar de la vida. Quizás para una mayoría de gente si lo está y no concibe el hecho de poder compaginar ambas "posturas", incluso piensan que es algo nocivo el hacer reflexiones, no se debe pensar o es mejor no pensarlo, se suele decir. Hoy en día parece que solo es válido el constante desahogo humorístico para evitar lo crudo de la realidad, el mirar hacia otro lado porque "no hay marcha atrás" o "es lo que hay", gozar uno mismo sin necesidad del compromiso con nadie de los placeres de la vida, diversificar cuanto más sea posible mejor y menos tiempo se tenga para pensar, etc.

Desde bien pequeño tuve la impresión de que la sensación de ir un poco a contracorriente me acompañaría el resto de mi vida. No es falta de humildad o creerse más importante que nadie. Si algo aprendi de mi madre desde que tengo uso de razón es a ponerme en el lugar de los demás y no pensar que tus problemas son más importantes que los del resto. Quizás se trata de darle otra vuelta de tuerca a todo, no tener la capacidad de desconectar en ciertos momentos de algo a pesar de tener motivos para ello. En ocasiones es bueno ser observador, poner acento critico en las cosas que pueden cambiar a mejor o señalar las injusticias, pero se reconocer y he ido viendo con los años el cambio en la sociedad que cada vez nos hace aborrecer más los problemas del otro y centrarnos en el yo constantemente, lo cual te hace preguntarte obviamente si merece la pena. Cuando uno es fiel a unos principios o le han educado en el no egoismo, en el respeto a los demás pero también a no ser humillado ni a que por ser bueno te tomen por tonto, tienes que luchar con constantes contradicciones o toma de decisiones que pueden marcar desde tu día a día en el ámbito laboral con los compañeros a tu presente o tu futuro en cuanto a las relaciones en general. Y el salirte de lo socialmente establecido como "lo normal" causa confrontaciones dialécticas, prejuicios, etc.

Al final madurar si que puede llegar a definirse de diversas formas en; saber escuchar, que si en algo estás equivocado o puede hacerse de otra forma diferente a la tuya "des tu brazo a torcer", saber meditar las cosas, que las reflexiones por las experiencias vividas si que te sirvan realmente de lección para afrontar problemas venideros y aprender a relacionarte.

¿Hacia donde seguir avanzado? ¿En que debo centrarme más? ¿Intento de nuevo volver a relacionarme con personas nuevas más allá de las que conozco por el trabajo o la familia? Si algo ha vuelto a reflotar en mi el 2020 por los momenos tan extraños vividos por el COVID, es la duda, la falta de confianza de nuevo en mi capacidad para relacionarme socialmente, cosas que por momentos uno cree que no van a volver a salir pero que cada vez que debes afrontar un suceso negativo, circunstancias adversas, etc., aparecen como de la nada. 

¿Qué me depararará el 2022? De momento a algo en lo que si he ido a mejor es encontrar en el trabajo a personas que si me valoran por las capacidades que tengo y a saber respetar mi opinión. La autoestima crece mucho y se mantiene cuando encuentras personas así. Creces como persona y aprendes mejor a relacionarte con los demás.

 Por supuesto todo esto sobre lo que reflexiono es recíproco siempre, no concibo el protestar por algo o quejarme de una situación si yo soy parte del problema, eso sería incoherente por mi parte, es decir, cuando yo señalo o veo algo negativo soy plenamente consciente de mis errores  o de si yo contribuyo o no a generar ese "algo" o ese problema que pueda existir.