Todos pasamos malas épocas,
momentos en los que parece que todo nos viene grande, nada bueno puede suceder
o ya no se puede tocar más fondo. A veces son percepciones algo exageradas,
influenciadas por el estado de ánimo en que nos encontremos en ese preciso
momento. Cuando cometemos errores en la vida y se encadenan con días de mala
suerte, pensamos que una especie de justicia "divina" está haciendo
de las suyas y que pagamos justos por pecadores. Pero también hay etapas en las
que, a pesar de esos errores o malos momentos vividos, también es más fácil
salir de ese "fango".
Y es que la vida nos pone en
nuestro camino a personas que, pensábamos, ya no iban a estar más ahí. O
simplemente no esperábamos volver a tener una relación con ellas. Pues bien, en
el momento actual en el que me encuentro, sea por la ilusión del piso o sea por
nuevos retos en lo laboral, eso, de alguna manera me ha venido bien para
sonreir a la vida y esperar a que esta me sonría, en vez de amargarme por los
problemas que me surgen y enterrarme en un pozo sin fondo.
Y ella lo vale. Yo pensé que no
merecería la pena la espera, el aguardar el momento indicado para retomar el
contacto, pero me equivocaba. Algo volvió a removerse dentro de mí el día 8 de
Febrero cuando nos volvimos a encontrar. No sabría describirlo, solo se que ella
ha iluminado mi camino ya en varias ocasiones, por hacerme ver cosas y
ofrecerme enseñanzas, a veces sin ella saberlo, que me han servido de mucho. Lo
que esta persona me inspira, no lo he encontrado nunca en ninguna otra y además
existe la diferencia respecto a hace dos años cuando nos conocimos de que,
tengo las cosas claras en mi mente, vivo una etapa de madurez que me permite
ver mis errores del pasado, aprender de ellos y dar lo que recibo. Además de no
tener miedo a confesarle en todo momento lo que pienso de ella.
He aprendido a ser más
paciente, a ofrecer amabilidad a quien me la ofrece, saber valorar a las
personas que te muestran su afecto de una u otra forma y ver el lado bueno de
las cosas porque la vida si la afrontas con esa perspectiva, solo así, tienes
más probabilidades de que te sea devuelto de la misma manera. Y ella es una de
las personas que en las pocas ocasiones en que nos hemos visto, más me ha hecho
ver claro cual es el camino a seguir.
Espero haber estado a la altura
no solo con estas palabras si no también con mis actos y que en el presente y
en el futuro podamos mantener esto que ahora tenemos, pase lo que pase. Y llámese esto como se
llame.
