Como decia la canción de Ronnie James Dio con Black Sabbath, o eso dijo él que quiso transmitir, tu eliges que camino escoges si el de las tinieblas o el del cielo y a veces no se trata de ser buenos o malos se trata de afrontar la vida de modo agorero, pesimista y negativo o asumir que la vida tiene ciertas cosas que superar y no pasa nada, están ahí, pero hemos de superarlas y vivir la vida de la forma más alegre posible.Y es que veces uno se pregunta si las cosas que acaba de vivir recientemente "sirven para algo", esto me ha ocurrido a lo largo de mi vida cuando yo veía que me costaba tiempo intentar conseguir un objetivo o al final de ese largo camino, al haberlo logrado ya. Y todavía hay ocasiones en las que sigo teniendo esa sensación, no se trata de algo negativo, se trata de analizar lo ocurrido y de pensar ¿qué ha pasado durante este tiempo? Aunque nos sintamos felices de algún modo o nos divirtamos de la forma que sea, muchas veces cuando echamos la vista atrás y analizamos como hemos usado ese tiempo, nos podemos llegar a arrepentir de ciertos momentos, de cosas que, pensamos (quizás equivocadamente): "Si lo hubiese hecho de esta forma en vez de esta otra, todo habría ido mejor" Pero da igual lo que pensemos a posteriori de haber cometido esas acciones ya porque de nada sirve, la suerte está echada y una de dos, o el destino hace llegar las cosas a su tiempo o simplemente no estaba escrito que tuvieran que pasar.
Contrariamente a esto ultimo que escribo, yo suelo ir desacreditando todo aquello que está relacionado con el destino, la suerte, el amor...pero también se que no sirve de nada quejarse, que suficiente tiempo pasamos con nuestras penurias como para andar lamentándonos por cada oportunidad desaprovechada y que cuando una puerta se cierra (aunque suene a tópico y odio los tópicos), algún día otra se abrirá y si algo he aprendido en la vida es que no has de esperar nada de nadie ni estar en constante búsqueda de esa persona que tu esperas que te sepa comprender, que te cuide, que te respete por como eres...todo llegará en su momento y si nunca llega, al menos que no te arrepientas de no haber vivido la vida a tu manera y haciendo lo que te gusta sin dar explicaciones a nadie. Siempre me llega "el bajón de moral" en los peores momentos, pero hoy en día la diferencia es que se salir adelante y empaparme de las cosas que me hacen esquivar estos "bajones", no mirar hacia atrás más que a modo de memoria, para no olvidar quien hizo que y como, pero no ahondar en las causas ni en las consecuencias, mirar hacia delante y estar receptivo a seguir conociendo gente nueva que sea capaz de hacerte sentir bien contigo mismo y puedas demostrarles que tu eres capaz "devolvérselo".
Y como para seguir en el intento de acercarme a ser feliz tengo que seguir recordando los buenos momentos, esos los pasé en el Rock Fest en Barcelona este fin de semana. El sábado 16 de Julio viví un momento único en mi vida hasta la fecha, ya que pude ver realizado uno de mis sueños. Y no era otra cosa que ver en concierto a uno de los más grandes grupos que ha dado el mundo de la música, Iron Maiden. Cuando Bruce Dickinson salió a escena, las 20.000 personas que estábamos por allí (según cifras oficiales) rugimos al unisono ante tal esperado momento. El concierto fue de lo mejor que he visto nunca en directo, por no decir lo mejor, teniendo en cuenta claro está la edad de los miembros del grupo pero que no hace si no darle todavía más mérito a esa sincronicidad a la hora de tocar los temas y tener ese aguante para tocar más de 2 horas sin descanso y dar a tu público lo esperado. A nivel de iluminación, sonido y técnica instrumental, Maiden ha sido siempre de lo mejor del panorama "Rockero" y más si nos ceñimos a la escena Heavy Metal, salvo casos como AC/DC que a lo largo de los años han conseguido armar una maquinaria brutal en sus directos o gente como Roger Waters cuando hace el show de "The Wall", no se me ocurre nada a este nivel. Un escenario que nos hace creer estar en la antigüedad, en esos templos Aztecas con esas lianas de la selva sudamericana y ese escenario simulando la piedra de los templos, más el fuego siempre visible durante todo el concierto sumado al ya mítico Eddie haciendo aparición en el momento idóneo siempre y ese buen rollo entre la banda que se refleja en la constantes bromas hacia el público y entre los mismos miembros hacen de Iron Maiden y sus conciertos, algo único de ver en la actualidad. Cabe resaltar también la actuación de Rata Blanca y Leize (Argentinos y Vascos) y Unisonic con sus dos ex-Helloween (increíble Michael Kiske con su técnica vocal intacta). A parte de eso, poder cerrar "la noche" viendo amanecer en el puerto de Barcelona fue algo también único y que no se vive todos los días.
Ahora queda todavía un tramo del verano que de mi dependerá como antes decía...bien puede ser otro "verano de mi vida" o puede ser "uno más". En Septiembre habrá tiempo de analizarlo...
