Powered By Blogger

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Del amor al odio en una gran banda de Rock

Ya han pasado muchos años, un poco más de tres décadas, desde la disolución de Pink Floyd con los miembros de la banda que más años permanecieron juntos, es decir, David Gilmour, Roger Waters, Richard Wright y Nick Mason. Pero a uno siempre le vienen reflexiones sobre este gran grupo, lo que está claro es que juntos llegaron a la cima del éxito, pero no se si precisamente por eso, como algún miembro del grupo ya predijo (medio en broma o quizás no) o por un cúmulo de circunstancias, veáse los egos de cada cual, diferencias musicales,... llegó la separación.
Reunión de Pink Floyd  en 2005

En Pink Floyd se podrían destacar una gran musicalidad por parte de Gilmour, Wright y Mason y una gran capacidad compositora por parte de Waters, algo que nadie puede negar pero que a la larga se convirtió en algo negativo para la banda puesto que Roger quería imponer sus ideas por encima de todos, algo por supuesto desmentido por él y que en parte podría tener parte de razón si tenemos en cuenta anécdotas como las del disco Wisth You Were Here en el que no surgían las ideas o la perrería de Gilmour a la hora de componer. Después de la gran obra de The Wall en 1979 el grupo se vio desgastado por la gira y a alguno como a Gilmour no le parecia del todo bien esas presentaciones tan a lo grande y haciendo tanto gasto para conciertos pero para Waters (el cual compuso todos los temas del famoso álbum) era algo necesario, después de peleas y haber echado como miembro del grupo a Rick Wright, Roger dio por hecho que el grupo acabaría al abandonarlo él pero la cosa no fue así y ahí empezaron años de disputas legales y un largo camino en solitario por parte de Waters y por otro lado el resto de la formación que se negaba a hacer desaparecer el grupo, algo entendible visto desde la perspectiva de cualquier fan. Gilmour junto con Mason y Wright continuaron sacando discos en nombre de Pink Floyd y con sus giras respectivas con cierto éxito tanto en la venta de álbumes como en los conciertos en especial algunos como el de Venecia o el de Earls Court en 1994 y por otro lado Waters con batallas legales y durísimas palabras sobre el grupo y en especial contra Gilmour (aunque no se quedaban atrás las de este) e intentado sacarle rédito a su gran obra The Wall como en la actuación que se hizo en Berlin en 1990.

Si lo analizamos objetivamente con el paso de los años, a la banda le faltaba su principal compositor (Waters) pero con Gilmour al frente quizás existía cierta libertad para el resto de miembros (tanto los originales como otros que se fueron añadiendo) a la hora de aportar más a las canciones tanto musical como liricamente. Los conciertos de la banda no perdían en calidad sonora sobretodo con un fantastico Gilmour a la guitarra y sin embargo los de Waters echaban eso en falta precisamente, ese sello inconfundible y si bien es cierto que Gilmour por su parte en Pink Floyd no tenia la capacidad para componer grandes letras, tampoco se quedaba muy atrás y sacó, junto con la ayuda de su mujer Polly Samson eso si, buen material para los álbumes. La banda acabó en aquel año 1995 con la publicación del Pulse grabado en Earls Court y Waters continuó con su promoción en solitario en diferentes países mientras Gilmour Mason y Wright hacian colaboraciones o cosas en solitario.

En 2005 un milagro, la reunión de la banda veinte años después dejando de lado viejos rencores y los egos para aparecer, eso si, nada más que en un concierto benéfico durante 20 minutos, pero solo eso ya basto a los incondicionales y nostálgicos para hacer especulaciones y tener la ilusión de una posible reunión, cosa que quedó totalmente zanjada cuando Gilmour dijo que habian pasado muchos años y musicalmente ya no tenian nada que ver Waters y él y que era mejor seguir cada cual por su lado, fue una bonita reunión y hubo sentimientos de nostalgia entre todos pero una reunificación era ir demasiado lejos. Gilmour se decidió a retomar una carrera en solitario como en anteriores ocasiones, pero esta vez con un miembro de Pink Floyd, Rick Wright, con el que mantenían una gran afinidad musical y rodeandose también de otros músicos que le acompañaron en Pink Floyd como Guy Pratt y John Carin, añadiendo además al bateria Stanislao y al gran guitarrista Phil Manzanera y por otro lado teníamos a Waters que también contaba en ocasiones con el teclista Carin y con Mason para algunos conciertos (Mason y Waters siempre mantuvieron cierta amistad) y seguia aprovechando el éxito de la obra The Wall con ese gran montaje del muro y toda su correspondiente parafernalia pero sin esa brillantez a la guitarra claro esta del gran Gilmour y con músicos intentando como en años anteriores imitar los solos de este a la guitarra pero sin conseguirlo realmente.

Como últimos acontecimientos el fallecimiento de Richard Wright en 2008 por un cáncer hacia imposible la última esperanza de una reunión de la banda original. En 2011 hubo una aparición estelar de Gilmour en un concierto en Londres de Waters, además de la aparición en el escenario de Mason, pero se quedo en mera anécdota, porque por supuesto para Gilmour sin Wright ya no había posible reunión de Pink Floyd y seguia sin tener, ahora menos aun, ninguna afinidad musical con Waters. En 2014 fue publicado el último álbum de Pink Floyd al que probablemente asistiremos, con grabaciones hechas en 1993 y algunas añadidas en la actualidad y con solo una canción con letra.

Nunca sabremos que habría pasado si la banda hubiese seguido unida en los ochenta, ¿habria sido postivo para el mundo de la música? quizás también la separación fue positiva para descubrir que potencial tenia cada cabecilla de la banda, para ver que capacidad tenian Gilmour y Waters cada uno por separado y está claro que ambos superaron las expectativas creadas (al menos desde mi punto de vista) ambos han tenido éxito tanto por su cuenta como reviviendo los éxitos de Floyd y mientras podamos seguir disfrutando de su música, aunque sea cada uno por separado, lo haremos.