Parafraseando el título de un álbum de Rosendo...si, a veces cuesta llegar. Pero por primera vez en mi vida creo que estoy encontrando el equilibrio emocional y/o mental que buscaba. Me he encontrado a mi mismo (aunque no creo que nunca me haya perdido y no haya sabido bien quien soy), he ordenado mis pensamientos y se lo que quiero y lo que no quiero ahora mismo. Estar a gusto con uno mismo, valorarse pero no venirse muy arriba y ser consciente de los defectos que uno tiene, saber separar lo que te hace feliz de lo que no o más bien saber identificarlo y volcarse en lo que hace bien. Son cosas que a priori parecen sencillas pero todo en esta vida lleva su proceso. Si uno no se quiere a si mismo, es difícil que los demás lo hagan, si uno no se respeta, también es complicado que le respeten...y así podría seguir con diversos ejemplos.
Y es que los acontecimientos que se suceden en nuestras vidas nos pueden marcar de una manera muy definitiva, todo depende de las circunstancias en las que ocurran y el momento en que nos encontremos. A saber; no es lo mismo que algo que nos puede afectar emocionalmente o nos puede dañar de manera sentimental nos ocurra en un momento en que estamos a gusto con nosotros mismos que que nos ocurra en un momento de baja autoestima. Y me explico. El como afrontar problemas o cosas que nos suceden en el día a día depende mucho de como estemos. Si siempre estamos preparados para lo que pueda llegar, todo se afrontará mejor. Pero si no tenemos seguridad ni confianza, todo te puede venir cuesta arriba o como se suele decir...puedes ver el vaso medio lleno o medio vació.
Pues bien. Llega un punto de inflexión en el que te das cuenta que el vaso objetivamente esta medio lleno pero también está medio vacío. Y no se trata de eso, se trata de si tu quieres rellenarlo o quieres seguir vaciándolo. Si tienes una visión negativa de todo, el vaso no es que lo acabes viendo medio vacío, es que lo acabarás vaciando más todavía. Yo pienso que cuanto más pesimismo te cargues a tus espaldas, peor afrontarás todo. Y yo hace tiempo que empecé a hacer ese cambio, que me dije a mi mismo... -puedes ser consciente de lo malo que tiene esta sociedad, de poner luz y taquígrafos sobre las injusticias en tu día a día y quejarte de las cosas negativas que veas para intentar cambiarlas, pero no te olvides de ser feliz y de hacer cosas que te evadan del pesimismo-.
Es decir, se puede tener conciencia social, ser consciente de los problemas que nos rodean pero no por ello quiere decir que tengamos que estar todo el día llorando por las esquinas y cabreados con el mundo. Hay que aportar nuestro granito de arena para cambiarlo pero también hay que intentar ser felices dentro de este mundo infeliz e injusto.
