En ocasiones en la vida damos con personas que despiertan las cosas más bonitas que tenemos en nuestro interior. Están sepultadas por las malas experiencias vividas en el pasado, vamos sanando esas heridas con los años, pero siempre necesitamos alguien o algo que nos haga poderlas curar del todo. A veces eso se da en forma de aparición (como si de un inspiración divina se tratase) de personas que arrojan luz a nuestro camino. No importa la edad, el momento o el pasado de cada persona. Importa disfrutar el presente y vivirlo con pasión, sinceridad, autenticidad, cariño...
A lo largo de estos años he dado con mujeres que me han podido hacer feliz de manera temporal o momentánea, he hecho amigas de verdad, he tenido ligues demasiado fugaces y siempre he sentido ese anhelo de conectar de verdad con la persona. Sentir realmente que esa persona te escucha, te respeta, siente admiración incluso hacia ti y que te demuestra su cariño casi con cada acción que tiene contigo. Pero obviamente todo esto y más, es bidireccional. Cuando dos personas se complementan, intuyen cosas del que tienen al otro lado y tienen esa sensación de conocerse de toda la vida, como si algo les hubiese puesto a ambos en el mismo camino para que lo recorran juntos. Da igual por cuanto tiempo o si eso se terminará en el futuro, el momento se vive en el presente y no ha de hacerse ninguno de los dos preguntas ni vivir esa ansiedad del <<¿Qué será de nosotros?>>. Hay que dejarse llevar, ganándose eso si la confianza del otro, siendo pacientes, mostrarse sin trampa ni cartón y dando a conocer a la otra persona todos nuestros rinconcitos poco a poco.
Yo hace años que no vivía este tipo de sensaciones. Cuando te das cuenta de que has dado con esa persona con la que merece la pena aprovechar cada segundo de conversación, que ambos os retroalimentáis, porque lo que no tiene uno lo tiene el otro, que ambos aprendéis de cada cosa que aporta el otro y no solo eso, si no que la otra persona despierta cosas en ti que creías que nadie iba a volver a sacar. Por todo esto y por cosas indescriptibles que no se pueden a veces plasmar de manera literal o textual, uno vuelve a sentir la ilusión, la emoción. Uno se siente con ganas de volver a abrir su interior a alguien y de demostrarle al mundo que si que tiene esa parte emocional, sentimental o llámese como se quiera.
Y es que hay personas que no necesitan estar durante mucho tiempo en nuestra vida para convertirse en alguien especial. No hace falta conocer a alguien hace años o no compartir generación, ni haber nacido en la misma década o siglo, la conexión se puede dar desde el primer momento en que todo empieza a fluir. No se si con esta entrada del blog habré hecho justicia a todo lo que esta persona me ha dado durante estos dias, lo que si se es que ella ahora mismo es la persona que me inspira, que me provoca esa paz por dentro, ilumina mis pensamientos a lo largo del día y me da las muestras más grandes de cariño y de entendimiento que me ha dado nadie en muchos años (sin contar a mi madre, por supuesto).
Por esto, escuchar mis extensos audios y además contestar a todos ellos comprendiendo la ilusión que me hace contar a mi las cosas que me interesan y por abrirse conmigo cuando no tenia porque haberlo hecho sin conocerme de nada. Sigue así, no cambies nunca y que suerte es haberte podido conocer y compartir estos ratitos a través de mensajería instantánea. Espero poder tener pronto estas mismas conversaciones, vivir momentos y experiencias en persona.
Que suerte tengo de haberte encontrado en mi camino, Alba.


No hay comentarios:
Publicar un comentario