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lunes, 24 de diciembre de 2018

Lo bueno pasa rápido

Nunca me pongo a hacer balance del año cuando este llega a su fin, pero este haré una excepción porque merece la pena echar la vista atrás y recordar grandes momentos.

Para empezar ha sido el año en que, aunque suene muy grandilocuente, me he vuelto a encontrar a mi mismo. Eso que suele decir la gente que para centrarte y saber que quieres en tu vida y descubrir quien eres a veces tienes que irte a la India o a algún lugar perdido para estar a solas, no tiene porque hacerse así. Cuando uno está a gusto consigo mismo, la gente lo nota y das más facilidad para mantener una conversación, para hacer amistades, etc. Y no solo se trata de estar a gusto con uno mismo si no de mantener un equilibrio mental y emocional, llegar a eso es complicado si la vida no te sonríe, pero si tu tampoco afrontas las cosas de otra manera  y todo lo que te ocurre lo encaras negativamente, nunca te ocurrirán cosas positivas. Por eso es importante saber encajar los golpes pero no quedarse solo con "la cicatriz" y lamentarse por ello, también hay que saber sacar una lección para no repetir los errores y madurar como persona.

Con los años y la/s experiencia/s uno va aprendiendo a tratar con las personas y a seleccionar con de nos rodeamos y quien nos hace bien y quien no. Yo durante este año me he dado cuenta de que por muchos ratos divertidos que haya pasado con ciertas personas, si luego te influyen de una forma negativa en tus pensamientos e incluso te hacen volverte como ellos, mimetizarte con su personalidad...y te vuelves igual o peor que ellos en un sentido pesimista, en la visión de la sociedad, de las personas, etc., es mejor dejar de lado a esas personas.

Como ya escribí en la entrada anterior, el ser personas más felices o que buscan esa felicidad no nos tiene porque hacer perder la conciencia social ni perder la noción de la realidad y lo injusta que puede ser la vida con algunos. Pero ir todo el tiempo cabreados, malhumorados y con pesimismo tampoco nos va a hacer ningún bien.

Yo por suerte este año me he ido apartando de esas personas que me volvían negativo en mi carácter y en mi forma de ser y a cambio he conocido personas que me han hecho volver a valorarme, volver a creer en mi y sin perder esa conciencia social y de preocupación por como funciona esta sociedad y como está el mundo, poder ser feliz o empezar ese camino. Como me dijo una amiga una vez, la felicidad no es la meta, es el camino que recorres. Y tiene razón, toda mi vida he buscado la felicidad como algo que alcanzar pero estaba equivocado. Y eso es otra de las cosas que me han ocurrido este año, aprender de los demás, saber escuchar y no tener yo siempre la palabra, quizás eso me convierta en mejor persona y pueda sacar más lecciones de vida que solo renegando de la gente y de como funciona esta sociedad.

Ha sido un año lleno de vivencias y experiencias y sobretodo de hacer lo que realmente me hace feliz y con quien yo quería hacerlo.

Ahora a ver que nos depara el año siguiente.

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