Iniciábamos el año con noticias venidas desde el continente asiático sobre una enfermedad, hasta entonces no era calificada como pandemia, la COVID-19. En España, teníamos poca noción sobre ello, ya llegados a mediados de Febrero vimos como el coronavirus iba causando miles de muertos en China pero todavía seguíamos pensando que esto no llegaría a Europa y que no era más que una simple gripe. La amenaza comenzó a ser más cercana cuando en Italia surgieron casos, todo nos pillaba de "nuevas", los gobiernos no supieron reaccionar a tiempo y en pocos días todos los paises, tanto Europeos como del resto del mundo tuvieron que ir decretando el "estado de alarma".
En España, sabiendo el riesgo que podía suponer las grandes concentraciones de gente, no se cancelaron ni jornadas de las diferentes ligas (fútbol, baloncesto, ...), ni se prohibió el uso del transporte público, ni la manifestación del 8-M. Todavía habría que analizar si por falta de información o por desconsideración hacia el virus. Porque bien es cierto que ya sabíamos todo lo que estaba ocurriendo en China, pero quizás no fuimos conscientes de la rapidez con que se podia propagar.
El caso es que nos plantamos un 13 de Marzo con el confinamiento. No se podía salir de casa salvo para los trabajos considerados esenciales y para ir a hacer la compra. Durante semanas vivimos encerrados en casa pasando el tiempo como podíamos. A unos les daba por los juegos de mesa, a otros por las videolladamas, gente aficionándose a la lectura o retomando libros sin acabar, personas deborando series, y por supuesto el momento de los aplausos a los sanitarios a las ocho de la tarde. En mi caso, todos los dias bailábamos al son de la música que a través de una emisión por internet a la cual varios vecinos por todo el pueblo iban conectado los altavoces en sus casas. Todos hemos ido viviendo momentos de frustración, de agobio, de confusión. No sabíamos muy bien hacia donde iba todo ni cuando iba a bajar la cifra de contagiados y muertos.
Empezamos con las diferentes fases de la desescalada, de momento no había ciertos establecimientos abiertos pero si que podias salir a pasear o a hacer deporte. Despúes de un poco más de dos meses encerrados, era todo un avance. Al principio no era obligatoria la mascarilla, dejabas la distancia de seguridad y hablabas con la gente que hacia tiempo que no veias o con la que te saludabas a través de los balcones y las ventanas.
Y poco a poco fuimos llegando a la llamada "nueva normalidad". Quizás todo ha ido demasiado rápido. El gobierno, que en el momento del confinamiento dejó que siguieran en activo trabajos que no eran tan esenciales, también ha caido en la presión de la patronal para volver a activar la hosteleria y el sector hotelero. Estamos ante una situación compleja. ¿Por qué camino hay que seguir? ¿Qué medidas hay que tomar? Es cierto que los pequeños negocios no se podían permitir seguir estando cerrados. Pero hasta que punto era recomendable volver a hacer "vida normal", porque a pesar de las medidas de seguridad ahora estamos otra vez retrocediendo a un punto anterior.
¿En que situación nos dejará esta pandemia? A pesar de que en su momento aparezca una vacuna. ¿cómo será la sociedad el dia de mañana? ¿cómo influirá esta experiencia en la forma de relacionarnos?
Lo iremos comprobando en un futuro no muy lejano.

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