Leyendo durante el verano el libro de Jon E. Illescas sobre lo que él llama "el imperio de las pantallas", me volvió a surgir una vez más la reflexión de hacia donde va esta sociedad. De que valores estamos adquiriendo, cuales estamos olvidando, como la gente pierde el interés por el conocimiento y por lo común y como va ganando terreno el no pensar ni reflexionar y el puro entretenimiento antes que la lectura sosegada o analítica.
Quizás se puede pensar que es una exageración o que no hay manera de saber si hace unas décadas la gente cultivaba más su mente, luchaba más por sus derechos y existia de alguna manera cierta empatía y solidaridad entre los diferentes miembros de la clase trabajadora. Pero es un hecho que si algo logra el capitalismo es la fragmentación de dicha clase. Consiguen que las preocupaciones se transformen en algo individual, nos empapan con programas que son puro entretenimento y con cero contenido, haciendo en muchas ocasiones que la gente deje de lado la lectura, el pensamiento crítico o la reflexión. Es algo que cualquiera que sea un poco observador verá, personas a las que no les interesa transformar la sociedad o las causas justas, que solo miran por su bien. Algunas personas dirán que siempre hubo gente egoista o que es normal, que cada uno nos preocupamos de nuestros problemas. Pero no se trata de no preocuparte por lo tuyo o lo que le ocurre a las personas cercanas a ti, si no de tener conciencia de los problemas que ya nos acechan y hacer unión.Mientras algunas personas comentan en el trabajo el último programa de "La isla de las tentaciones" o el partido de su equipo de turno, temas como los derechos laborales, la ley mordaza, la pérdida de poder adquisitivo, el precio de la vivienda, en fin, problemas del dia a dia de la clase trabajadora, pasan ya no a un segundo plano, a veces directamente no se tratan. También asisto atónito a la dependencia que nos hemos creado con los smartphones, no hay momento del dia en que la gente no vaya acompañado de su teléfono móvil y como comentaba al principio, en el libro de Jon E. Illescas detalla con datos como influye sobretodo en los adolescentes el consumo excesivo de videoclips musicales, redes sociales, etc.
¿Hacia eso nos dirigimos? ¿A personas que parecen robots con sus pantallas todo el dia delante de sus ojos y a la desconexión total entre gente de la misma clase social? ¿A la asunción de que no hay cambio posible y que nos toca "tragar" con todo? A veces intento no ser pesimista, pero viendo la realidad que me rodea me resulta imposible no serlo.


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