Parecía que no llegaba el momento y después de casi dos años, ya voy terminando todo lo que quería tener listo antes de mudarme a mi casa. Cuando tienes que hacer cosas para ti mismo aprendes y te curtes como se suele decir. No quiere decir que antes no supieras desenvolverte ante ciertas situaciones pero cuando siempre tienes a tus padres como colchón, todo es más sencillo. Siempre me preguntaba cuando era más joven como sería el futuro, si encontraría pareja para poder independizarme y no tener que vivir solo. Pero con los años uno se va dando cuenta de que no puede obsesionarse, de que las cosas si han de llegar llegarán y si no hay que adaptarse a lo que toca.
Creo que realmente yo no tenia claro el independizarme, simplemente fue un pensamiento que se me pasó por la mente y en un momento determinado la oportunidad se posó ante mi. Era de esas que no se pueden dejar escapar porque el tener la casa cerca de los padres, aunque haya quien piense que te corta algo la intimidad o la libertad (nada más lejos de la realidad), realmente viene bien porque ante los problemas que puedan surgir la ayuda es recíproca. Sería capaz de vivir a la otra punta del pueblo, si, pero no tiene nada de malo vivir tan cerca. Con la ilusión del nuevo proyecto y sobretodo la comunicación de este a la gente vivi momentos muy buenos. Obviamente pasa como en todo en la vida, hay altibajos y yo ya tengo visto que soy de etapas de mucha efusividad y luego de otras en que cuesta salir del pozo.
Cuando se juntan varias causas que te hacen dudar de los pasos que estás dando, empiezas a preguntarte si deberias de haberlo hecho, pero no son más que eso, dudas. Influye mucho la motivación que sientes en el momento. Recuerdas que las personas con las que has compartido momentos en esta nueva vivienda, en el momento en que se va alejan de tu vida, es inevitable que se te vengan a la mente cosas cuando estás en tu casa y sentir nostalgia a pesar del poco tiempo transcurrido. Uno llega a darse cuenta de cuanto influye el momento en el que se encuentra cuando afecta a tu visión del futuro y lo que hace unos meses era todo optimismo e ilusión se torna en inseguridades. Cosas de lo más nimias pero que en un momento de esos de bajón pueden parecer montañas dificil de escalar. Luego se cae en la cuenta de lo absurdo de esa inseguridad o pesimismo en cuanto uno recobra la motivación de nuevo y sale del "agujero".
A veces puede parecer el discurso de una persona en depresión (tampoco se si he pasado por ello o no, nunca he visto un psicólogo) y quizás es la forma de contarlo, el exagerar o dramatizar con cosas del dia a dia pero que en momentos de más desilusión a uno se le hacen más cuesta arriba. Hasta el punto de afecatarte a la falta de sueño. Hace unas semanas me di cuenta de que habia pasado ya ese pequeño bache, cuando recuperé ese buen dormir. Esa falta de problemas en mi subconsciente, el recuperar algún contacto que creia ya olvidado, a fin de cuentas cosas que te hacen dejar de preocuparte y volver a ilusionarte.
Y aqui estoy ahora frente al ordenador una vez más imaginando como será el futuro, esperando que todo vaya bien en esta nueva etapa una vez esté ya realmente independizado. Veremos dentro de uno o dos meses cuando ya de el paso definitivo como afectará esto en mi actitud ante la vida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario