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viernes, 1 de diciembre de 2023

Encontrando el camino

Que este 2023 está siendo el mejor año de mi vida, de eso no cabe ya ninguna duda. En solo 14 días hará un año que me independicé, posiblemente una de las decisiones que suele dar alas a la gente joven una vez da el paso. Bien es cierto que hay personas que lo hacen antes, otras que ya viven la experiencia universitaria y saben un poco como funciona. Pero hasta que no estás en ello no eres del todo consciente de cómo puede influirte. Yo a día de hoy ya puedo decir que era una de las cosas que necesitaba para liberarme, para conseguir esa estabilidad que necesitaba. He logrado ganar confianza en mi mismo, generar más autoestima y en definitiva demostrarme a mi mismo que puedo con todo. A veces hasta que no nos vemos inmersos en ciertos procesos o etapas no acabamos de dar ese paso, ese empujón que todo el mundo necesita para darse cuenta de las cosas.

Y es que la manera de afrontar los problemas, la mentalidad a la hora de tratar con los demás y otra serie de situaciones que parecen darse por sentadas, pero no tiene porque ser así, son aspectos en los que he notado esa clara mejoría, como se suele decir: "esto me hace bien". Son simplemente mecanismos mentales que le hacemos ver al cerebro que son mucho mejor de esta o aquella forma y que eso genera más positividad, más felicidad, menos amargura... 

Podría decirse que uno acaba entrenando su cerebro en tener buenas vibraciones, pensamientos positivos, en ser proactivo a la hora de resolver los problemas y en no anquilosarte en la apatía, la autocomplacencia y el victimismo. Puede sonar a discurso de autoayuda o de coach emocional, pero es más científico de lo que parece. Se trata de conocerse a uno mismo, de excavar dentro de uno e identificar los problemas que nos generan esa ansiedad, lo que nos nubla una posibilidad de tener una visión más amplia o nos crea esas inseguridades y trunca nuestra capacidad para seguir progresando o desarrollándote.

De este 2023 me llevo el encuentro con nuevas personas que me han recibido con los brazos abiertos, que han confiado en mi (quizás por eso de mostrar mi ser en toda mi esencia y no solo los aspectos más negativos o que más rechazo pueden provocar), el reencuentro con otras con las que se ha confirmado que merece la pena seguir en contacto, aunque no estén presentes en el día a día, pero que cuando los necesitas acuden y no hace falta llamarlos para que se acuerden de ti. Las experiencias relativas a viajes, conocer gente en esos viajes, el como te influyen de forma positiva y como te aportan ese conocimiento para seguirte conociendo y poder seguir avanzando positivamente en tu desarrollo personal. La música en directo una vez más, medicina para el alma y la mente. Seguir contando con el apoyo de la familia (los que quieren estar siempre son bien recibidos), rodearte siempre de gente que te hace bien, identificar a las personas que te limitan o minan tu moral y apartarte de ellas, saber tomar decisiones, aunque ello conlleve equivocarte, pero no por ello vivir con miedo a hacerlo. La capacidad de nuevos aprendizajes en el trabajo en lo relativo a lo laboral, pero también en lo personal con algún compañero que me hacen ser mejor persona. Demostrarme a mí mismo para lo que valgo, que puedo con lo que venga o se me ponga por delante sin tener que cargarme la mochila con piedras o losas que arrastrar y difíciles de apartar más adelante. He aprendido también a valorar el tiempo de calidad, a hacer cada cosa en su debido momento, a no angustiarme cuando las cosas no salen, a alegrarme de cuando salen bien, lidiar con los problemas rutinarios de un soltero independizado y su soledad, a gestionar mis emociones, a que hay muchas cosas que no podemos controlarlas y no hay que agobiarse por ello, hay que dejar que todo fluya.

Han sido sobre todo (en eso no ha cambiado nada) muchas horas de conversaciones, reflexiones, personas que saben escuchar y momentos que me han hecho crecer. Por primera vez en mi vida siento la estabilidad que llevaba tanto tiempo buscando, ordenar mis pensamientos (eso que dicen de que la cara es el reflejo del alma va tomando por fin forma), expresar correctamente mis emociones y sentimientos y en el momento idóneo, en definitiva, un avance superlativo para como venía todo acaeciendo durante estos años anteriores.


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